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viernes, agosto 12, 2011

Indietracks, más que un festival de música

Es muy difícil definir a un festival como el indietracks, está claro que es un festival especial pero como explicarlo ... Antes de ir yo ya había leído varias crónicas de años pasados, había hablado con mis amigos, había visto vídeos, fotos….. en realidad me lo sabía todo así que iba con un poco de miedo pensando que puesto que la música no era la única razón para ir podría ser que al final fuese una desilusión y más cuando este año el cartel era bastante flojo, con alguna perla pero pocas, sobre todo comparado con otros años.

A veces uno hace las cosas con ilusión y luego la realidad es otra, a veces es todo lo contrario. En este caso yo iba con mucha alegría y he vuelto con más alegría aún pero no ha sido algo que me haya propuesto, de hecho iba en el peor estado físico en el que he estado estos meses y muy desanimada en ese sentido pero decidida a olvidarme y pasármelo bien. En realidad el buen tiempo, esos tres milagrosos dias sin lluvia son lo que me han salvado, sin esa pradera maravillosa en el que me he pasado sentada medio festival todo hubiera sido muy distinto. Aunque no me hubiera aburrido, todas las mañanas había cursos de punto y ganchillo, de hacer pasteles, de yoga ...




El viernes, el primer día del indietracks, Jorge, uno de los veteranos, me decía, ya veras como el indietracks tiene algo especial, algo único pero no voy a decirte que es, tienes que descubrirlo por ti misma y el domingo ya me dirás. La verdad es que a los 5 minutos de ponerme la pulsera yo creía saber a que se refería Jorge pero aún me quedaban muchas horas por delante. A los 5 minutos para mi el indietracks ya era especial pero todavía me quedaba mucho por vivir. Lo primero es que después de muchos años volvía a estar en Inglaterra, para llegar a la zona de conciertos hay que coger un tren antiguo que es parte de las atracciones del Midland Railway Centre, el lugar donde se celebra el festival. Estar enclavado en esta especie de parque temático sobre trenes es algo que le hace muy especial. Y es algo que hay que estar allí para ver lo que es y sentirlo. Esa sensación de felicidad de volver a la niñez la he tenido allí de una manera tan nítida y clara como sólo la he tenido cada vez que vuelvo al mediterráneo.





El primer día perdimos el tren y por no esperar y puesto que todavía el cansancio no era parte de nosotros decidimos ir andando, un paseo entre vías de tren, trenes abandonados y campos de cereales, ah y lleno de flores silvestres, el paraíso para una viola. Fue una sensación muy emocionante llegar al anden, ponernos la pulsera, de un intenso color rojo, comprar la bolsa de tela del indietracks 2011, la chapa y el programa. Y ver por fin la pradera que tantas veces había visto en vídeo, el escenario grande que para cualquier festival sería uno pequeño. La pequeñez es algo que hace especial al indietracks, tenerlo todo a la vista, poder ir de un escenario a otro en apenas 2 minutos, poder picotear fácilmente los conciertos, ir de uno a otro y poder ver una parte de casi cada uno de ellos. Volverte a sentir niña, llena de estímulos, visuales, auditivos ...

Y después de dos días y medio allí ha habido muchos detalles, no haber tenido nada de estrés, poder ver los conciertos tranquilamente sentada en la hierba, los niños correteando, andando descalzos, llenándose de polvo, bailando y cantando. Cosas que ya he contado, las bebidas de colores, las real ales, que todo fuera tan tan tan inglés, la amabilidad y cercanía de la gente, las "pintas" de muchos de los asistentes, todo un desfile multicolor. Poder llevar una flor en el pelo y no dar el cante sino ser una más. Los horarios, empezar al mediodía y terminar a la medianoche, nada de trasnochar (me perdí las afterpartys del hotel). Los continental breakfast del premier inn, he recuperado mis cereales de hace 11 años, aquí no hay manera de encontrar los mismos.

En resumen que cuando decidí ir al indietracks fue una apuesta por la felicidad y está claro que allí era algo tan palpable y tangible que ya sólo por eso es una razón para volver. Es un festival único hecho con el corazón. Hasta yo a ratos me he sentido algo intrusa incapaz de sentir tanta pasión durante tantos días y tantos conciertos por el pop.

Más opiniones en el blog del indietracks





lunes, agosto 08, 2011

Cyder is like pop

Mis highlights de estos dias, han sido seis días muy especiales, ha sido como estar en una nube, tan lejos de todo.

La iglesia del indietracks, los globos apareciendo de repente




Descubrir st pancras station así de repente, sin querer, callejeando, la mayoría de los sitios inolvidables en Londres se descubren así, a la vuelta de una esquina.



Encontrarme con el pub más florido que jamas haya visto en kensington church street y las casitas de colores de la zona.




Volver a comer coleslaw y beber real ales al tuntun con predominio de la london pride.

El edificio de norman foster de noche que también apareció de repente aunque lo viera algo difuminado

Ver la luna desde el avión, el atardecer en el vuelo de vuelta, noche en la tierra, día en el cielo

Mis amigos de fatigas y alegrías en el indietracks.

20110731 - Indietracks 2011 - The Boys Who Couldn't Stop Dreaming (Djs) from Eolrin on Vimeo.



Descubrir que hay cyder de colores, azul, rosa, naranja… aunque yo sólo la probara ya en Londres que era más burbujeante, pera y manzana, pero menos colorida.

La chica ciega vestida de rosa, el chico pulseras-horquillas-melenaalviento y el hombre disfrazado de mujer del indietracks, la señora octogenaria del puesto de hamburguesas, los guardias de seguridad que ya me saludaban con un hola española, los señorines jefes de estación, pero sobre todo los trenes.






El ensayo de guatafan en nuestra habitación del hotel.

El sol de Londres, las cerámicas del victoria & albert, escondidas en la última planta que ahí siguen tal y como las recordaba, los aviones sobrevolando Londres continuamente, el East end, la Truman brewery.





sábado, agosto 06, 2011

Dolor de esquina



Hace 11 años una parte de mi se quedó en england para no volver. Todo cambiaría después de aquellos meses, en el fondo sabía que me estaba despidiendo de mi vida anterior, haciendo que empezar una nueva fuera más fácil, también fue cumplir un sueño, siempre quise vivir en Londres.

Esta vez iba a ser un reencuentro por todo lo alto, el momento culminante del verano pero al final, de repente, empezó a llover de abajo arriba y me di cuenta que ir todo confiada a Londres sin botas de agua ni chubasquero había sido un error. Estos días no ha llovido en Londres pero yo me los he pasado empapada por dentro. Y esta vez otra parte de mi se ha quedado en una esquina de curtain road.

Llevo las últimas semanas enganchada a este disco, será de las pocas cosas que permanecerán de estos días. Por eso ahora para mi su concierto en el indietracks se ha convertido en un refugio. No pudo ser lo de ir a Bunhill Fields, pero prometo hacerlo en mi próxima visita a Londres porque no pienso esperar otros 11 años para volver.



Esta semana de "bajadas al bosque" en el metro me ha acompañado Lo raro es vivir, de Carmen Martín Gaite. Frases que suenan a premoniciones. Títulos muy sabios.

" ¿Te acuerdas de lo que dijo Dante a Beatriz? Te crea confusiones / tu falso imaginar, y no estás viendo / lo que verías libre de ilusiones. Yo lo rezo a veces como una plegaria, aunque lo olvido, claro, cuando más falta me haría acordarme. Pero eso pasa siempre. De todas maneras, las cosas acaban ellas por encontrar solas su sitio, es cuestión de tiempo, déjalas, y tú déjate flotar en el tiempo, ¿vale?, no manotees contra él."